Una mala corona arruina un reloj

Por @mihistoriarelojera

Puedes trabajar para tener una corona estéticamente hermosa, marcada con el logotipo de la marca, pero una corona mal proporcionada o mal ejecutada, en mi experiencia, es una de las peores frustraciones y más silenciosas del mundo de los relojes.

¿Por qué la corona importa más de lo que parece?

La corona es el único punto de interacción mecánica entre nosotros los usuarios y el movimiento, es la interfaz física del reloj, el elemento a través del cual se ajusta la hora, se da cuerda o se ajusta el calendario y en un reloj con múltiples posiciones de corona, también controla complicaciones adicionales. Es por decirlo de alguna forma el panel de control del reloj.

Y sin embargo en general es el componente al que menos atención se le presta en las fichas técnicas, en las reseñas y en las conversaciones. Se habla del movimiento, del acabado de la esfera, de las proporciones de la caja, etc. pero la corona solo suele aparecer en algún párrafo de descripción como un dato secundario o no con el énfasis que se debería abordar, hasta que intentas usarla…

El problema de la proporcionalidad

Una corona bien proporcionada debe guardar una relación visual y funcional coherente con la caja del reloj, el problema es que no hay una fórmula universal, pero hay principios que la mayoría de los diseñadores de relojería serios respetan: la corona no debe ser tan pequeña que desaparezca visualmente en el perfil del reloj, ni tan grande que domine la silueta y rompa las proporciones de la caja (a excepción de algunos relojes en la que la sobredimensión de la corona es la intención a la que se le quiere dar más protagonismo)

Y el error más común, especialmente en relojes de producción masiva en el segmento de entrada y medio es la corona excesivamente pequeña. El resultado (para los que ya hemos tenido que lidiar con ese dolor de cabeza) es predecible: un reloj que se ve bien en fotos pero que en el uso diario genera una incomodidad acumulada (en especial cuando es una corona roscada y se tiene que desenroscar o enroscar para poder configurar la hora y obviamente el problema es mucho mayor en relojes automáticos o mecánicos) que eventualmente hace que lo uses menos 

Hay algo casi irónico en ese hecho y es por eso que un reloj debe tener una gran intención en cada uno de sus aspectos, un reloj puede tener un movimiento impecable, cristal de zafiro, una esfera perfectamente ejecutada, etc. Pero descuidar la proporcionalidad de la corona hará que todo el trabajo se dañe por una mala experiencia de uso cotidiano.

El agarre: la variable que más se debería mencionar

Si la proporcionalidad es la dimensión visual del problema, el agarre es la dimensión funcional, es igualmente importante y deberían convivir en un equilibrio perfecto.

El agarre de la corona depende de dos factores principales: el diámetro (acompañado del grosor) y el tipo de acabado de su superficie exterior. Una corona con canales verticales o diagonales que generan fricción, permite girarla con precisión y sin esfuerzo incluso con dedos húmedos o en movimiento, por otro lado, una corona lisa del mismo diámetro puede ser considerablemente más difícil de usar, porque la superficie no ofrece puntos de agarre.

Algunos fabricantes optan por coronas con cabujón (una pequeña piedra o elemento elevado en el extremo de la corona) como el famoso cabujón de zafiro azul de Cartier, que resuelve el problema del agarre de forma elegante sin necesitar acanalados y otros diseñan coronas con formas geométricas que permiten sujetarlas con más superficie de contacto, cada solución tiene su lógica y su estética.

Lo que no tiene justificación, en ningún segmento de precio, es una corona que sea simultáneamente pequeña y lisa. Esa combinación convierte algo que debería ser una interacción de dos segundos en una fuente de frustración real e incluso de dolor!

Lo que los mejores hacen bien

Las marcas que más piensan en la usabilidad diaria de sus relojes casi siempre tienen coronas generosas y bien ejecutadas. El Rolex Submariner tiene una corona de 6.5mm con agarre onion-shaped que permite operarla sin quitarse el reloj de la muñeca. Los relojes de buceo de Seiko tienen coronas roscadas con agarre pronunciado diseñadas para usarse incluso con guantes. El IWC Big Pilot tiene una corona deliberadamente sobredimensionada como homenaje a los relojes de aviación de los años 40, donde los pilotos necesitaban ajustar la hora con guantes de vuelo puestos.

Esas son decisiones intencionales que priorizan la función (también por ser relojes ideados inicialmente como una herramienta) sobre la estética pura y que al final resultan en relojes que se sienten mejor cuanto más los usas.

La corona como declaración de intenciones

La corona dice algo sobre las prioridades de quien diseñó el reloj, por ejemplo, una corona bien proporcionada y con buen agarre indica que alguien pensó en el usuario real, en la persona que va a desenroscar la corona para dar cuerda a ese reloj un día cualquiera en la mañana con los dedos fríos y no quiere tener que hacer un gran esfuerzo para simplemente configurar la hora.

Ningún detalle en un reloj debería ser neutral y la corona, que parece un componente menor, resulta ser uno de los que más influyen en el uso diario y se da por sentado.