Diez años pueden parecer poco tiempo en una industria donde algunas colecciones llevan décadas formando parte de la historia, pero para Maurice Lacroix han sido suficientes para convertir el AIKON en uno de los pilares de su catálogo. Presentado en 2016 como una reinterpretación contemporánea del Calypso de los años noventa, el AIKON ha conseguido construir una identidad reconocible gracias a su bisel con seis garras, su brazalete integrado y una estética que combina elegancia y deportividad. Ahora, coincidiendo con su décimo aniversario, la manufactura suiza presenta una nueva generación del AIKON Automatic Chronograph, con proporciones más contenidas, una esfera renovada y mejoras mecánicas que buscan perfeccionar una fórmula que ya conocíamos.

La novedad más importante puede parecer pequeña sobre el papel, pero tiene bastante sentido viendo las tendencias actuales del mercado. Maurice Lacroix ha reducido el diámetro de la caja de 44 a 42 milímetros y ha eliminado un milímetro de grosor, dos cambios que deberían traducirse en una presencia más equilibrada sobre la muñeca. La marca no ha querido reinventar el AIKON, sino revisar cuidadosamente aquellos detalles que podían mejorar su comodidad y su diseño sin sacrificar los elementos que han definido la colección durante la última década.
Una caja más estilizada que conserva la identidad del AIKON
El nuevo AIKON Automatic Chronograph mantiene el característico bisel con seis brazos que ha acompañado a la colección desde su lanzamiento. También conserva la combinación de superficies pulidas y satinadas, una de las claves de su estética sport-chic, pero introduce una caja rediseñada con líneas más depuradas y un perfil considerablemente más estilizado.
La reducción del diámetro hasta los 42 mm es especialmente relevante en un cronógrafo automático con brazalete integrado, una configuración que puede transmitir una presencia mayor de lo que sugieren sus dimensiones. A esta mejora se suma un fondo de caja curvado con cristal de zafiro, concebido para adaptarse mejor a la muñeca y permitir contemplar el movimiento automático.
Maurice Lacroix también ha recuperado los pulsadores rectangulares que caracterizaban a los primeros cronógrafos AIKON, sustituyendo los anteriores pulsadores roscados. El cambio aporta una estética más limpia y facilita el accionamiento de las funciones del cronógrafo, mientras que la incorporación de un protector de corona refuerza tanto la simetría visual como la protección de este componente.

El resultado es un reloj que sigue siendo inmediatamente reconocible como un AIKON, pero que parece haber madurado en sus proporciones y en la manera de integrar los diferentes elementos de su caja.
Cinco nuevas esferas con un Clous de Paris más pronunciado
La esfera es otro de los grandes protagonistas de esta renovación. Maurice Lacroix ha trabajado especialmente el conocido patrón Clous de Paris, un acabado geométrico formado por pequeños relieves piramidales que ahora adquieren una profundidad tridimensional más marcada. Dependiendo de cómo incida la luz, estas pequeñas estructuras generan diferentes reflejos y aportan una mayor sensación de volumen a la superficie.

La nueva colección llega con cinco referencias que exploran dos estilos diferentes. Por un lado, encontramos tres versiones monocromáticas en azul, negro y verde, con esferas y contadores a juego que ofrecen una estética más uniforme. Por otro, Maurice Lacroix presenta dos variantes de inspiración panda: una con esfera plateada y contadores azules, y otra con esfera en tono dorado y contadores negros.
La disposición de las indicaciones mantiene una configuración clásica de cronógrafo automático, con contadores de 12 horas y 30 minutos, pequeño segundero y una ventana de día y fecha situada a las tres. Las agujas y los índices conservan las formas características de la colección, mientras que los contadores redondeados se integran en la textura de la esfera sin renunciar a su legibilidad.

Esta combinación de acabados y colores permite que el nuevo AIKON tenga personalidades bastante diferentes dependiendo de la referencia elegida. Las versiones monocromáticas refuerzan su carácter deportivo y contemporáneo, mientras que las configuraciones panda aportan un contraste más marcado y una estética que recuerda a los cronógrafos clásicos.

Un brazalete integrado que ahora es todavía más versátil
El brazalete de acero continúa siendo una parte fundamental del diseño del AIKON. Su construcción integrada y la alternancia entre acabados satinados y pulidos contribuyen a esa sensación de continuidad entre caja y brazalete que ha convertido este tipo de relojes en una de las categorías más populares de los últimos años.
Para esta nueva generación, Maurice Lacroix ha actualizado su sistema patentado Easy Change, que permite sustituir el brazalete metálico por una correa de caucho sin utilizar herramientas. El mecanismo incorpora ahora un pulsador de liberación oculto, mejor integrado en el diseño del conjunto.
Aunque pueda parecer una mejora secundaria frente a los cambios de caja y esfera, es una característica especialmente práctica para un reloj pensado para acompañar diferentes situaciones. El brazalete de acero potencia su lado más elegante, mientras que una correa de caucho puede transformar considerablemente su apariencia y reforzar su carácter deportivo.
Calibre ML112: más de 60 horas de reserva de marcha
En el interior del nuevo AIKON Automatic Chronograph encontramos la última evolución del calibre automático Maurice Lacroix ML112, que ahora ofrece una reserva de marcha superior a las 60 horas. El movimiento es un derivado del clásico Valjoux 7750, lo que sería un Sellita SW500 moderno.
El movimiento mantiene las funciones de cronógrafo de 12 horas y 30 minutos, pequeño segundero y calendario con indicaciones de día y fecha. Además, el fondo de zafiro permite observar su mecánica, un detalle que completa el carácter de reloj deportivo de lujo accesible que Maurice Lacroix ha buscado para esta colección.

Precio y disponibilidad del nuevo Maurice Lacroix AIKON Chronograph
El nuevo Maurice Lacroix AIKON Automatic Chronograph de 42 mm se presenta con un precio de venta al público de 3.690 euros para las cinco referencias anunciadas.
Es una propuesta que refuerza la filosofía que Maurice Lacroix lleva años defendiendo: ofrecer relojes suizos con una identidad estética reconocible, acabados cuidados y una relación entre calidad y precio competitiva dentro de su segmento.
Con esta nueva generación, la marca ha apostado por una evolución que resulta bastante lógica. En lugar de introducir cambios radicales, ha revisado las proporciones de la caja, mejorado la ergonomía, recuperado detalles de diseño históricos y actualizado el movimiento para ofrecer una mayor autonomía.
Después de diez años, el AIKON ha alcanzado una madurez que le permite evolucionar sin perder su personalidad. Y este nuevo cronógrafo de 42 mm demuestra que, en ocasiones, los cambios más interesantes no necesitan transformar por completo un reloj, sino perfeccionar aquellos elementos que ya funcionaban y conseguir que el conjunto resulte más equilibrado, cómodo y atractivo.