Maurice Lacroix lleva su concepto Innovative Craftsmanship un paso más allá con el nuevo AIKON-IC Frozen Carbon, una colección de seis relojes que combina carbono, materiales innovadores y el calibre automático ML1000 desarrollado junto a Soprod.
Hay materiales que se pueden fabricar exactamente iguales una y otra vez. Y hay otros que convierten cada pieza en algo prácticamente irrepetible. Este segundo grupo es precisamente el que protagoniza el nuevo Maurice Lacroix AIKON-IC Frozen Carbon, la última evolución de una de las colecciones más importantes de la firma suiza.

Los nuevos AIKON-IC Frozen Carbon incorporan por primera vez el denominado Frozen Carbon, un material utilizado en la esfera que combina fibras de carbono, pigmentos y partículas metálicas o inclusiones de color. El resultado es una superficie con patrones, vetas y texturas diferentes en cada reloj.
Es decir, aunque dos unidades pertenezcan a la misma referencia, sus esferas no serán exactamente iguales.
AIKON-IC: la evolución más experimental de Maurice Lacroix
Para entender el nuevo Frozen Carbon hay que remontarse al origen del AIKON moderno. En 2016, Maurice Lacroix recuperó algunos de los códigos estéticos del Calypso de los años 90 para crear el AIKON, un reloj deportivo integrado pensado para una nueva generación de clientes.

Un calypso de los 90.
El momento fue especialmente acertado. El mercado de los relojes deportivos con brazalete integrado estaba empezando a experimentar un crecimiento extraordinario y el AIKON consiguió hacerse un hueco gracias a su diseño reconocible, su carácter urbano y una propuesta competitiva.
Con los años, la colección se amplió con diferentes materiales, colores y complicaciones. En 2025 llegó el AIKON-IC, donde las siglas “IC” hacen referencia a Innovative Craftsmanship. La idea era utilizar el AIKON como plataforma para experimentar con materiales, acabados, colores y nuevas soluciones relojeras.

El Aikon-IC 2025.
El Frozen Carbon es el siguiente paso en esa filosofía.
Una esfera diferente en cada reloj
La gran protagonista de esta nueva colección es, sin duda, la esfera.
El Frozen Carbon combina fibras de carbono con diferentes pigmentos y partículas, creando patrones que recuerdan en cierta medida a las vetas naturales del mármol. Las fibras generan líneas y remolinos que cambian de una pieza a otra, mientras que las inclusiones de color añaden profundidad y contraste.

En algunas versiones aparecen partículas en tonos bronce o titanio. En otras, Maurice Lacroix experimenta con resinas de colores como verde, rojo, turquesa o violeta.
El resultado es especialmente interesante porque la exclusividad no depende de producir una edición limitada extremadamente pequeña, sino de la propia naturaleza del material: cada esfera nace con una configuración visual diferente.
Seis versiones para un mismo concepto
La colección AIKON-IC Frozen Carbon está formada por seis referencias. Tres de ellas son ediciones limitadas a 500 unidades, mientras que las otras tres no están limitadas en número.
El AIKON-IC Frozen Carbon Bronze combina una esfera de carbono con partículas en tonos bronce y una caja fabricada en bronce. Con el paso del tiempo, el material desarrollará su propia pátina, haciendo que el aspecto del reloj evolucione con su propietario. Su precio es de 3.990 €.

El AIKON-IC Frozen Carbon Damas lleva todavía más lejos la experimentación con materiales. Su caja incorpora acero de Damasco, conocido por sus característicos patrones, creando un interesante diálogo entre la textura de la caja y la esfera de carbono. La edición está limitada a 500 unidades y tiene un precio de 4.590 €.

La tercera edición limitada es el AIKON-IC Frozen Carbon Deep Forest, que apuesta por diferentes tonalidades de verde tanto en la esfera como en otros elementos del reloj. Su estética busca transmitir profundidad y movimiento y también está limitada a 500 piezas. Su precio es de 3.990 €.

La colección se completa con tres versiones denominadas Frozen Colors, disponibles en turquesa, violeta y rojo. En estos modelos el color adquiere un mayor protagonismo, manteniendo la construcción en carbono pero introduciendo una personalidad mucho más atrevida. Cada uno tiene un precio de 3.850 €.



43 mm y una estética puramente AIKON
Aunque los materiales cambien, el ADN del AIKON sigue siendo fácilmente reconocible.
La caja mide 43 mm de diámetro y 11 mm de grosor, con el característico bisel con seis elementos o “garras” que identifica a la colección. Dependiendo de la versión, la caja está fabricada en bronce, acero de Damasco, titanio o titanio tratado con DLC negro.

El bisel es de cerámica mate, en color negro o verde dependiendo de la referencia, mientras que la corona incorpora también un elemento de cerámica a juego.
El conjunto se completa con cristal de zafiro tanto en la parte delantera como en el fondo, y ofrece una resistencia al agua de 100 metros.
Las agujas e índices aplicados reciben Super-LumiNova y la fecha aparece en una ventana enmarcada situada a las 3 horas.
El calibre ML1000: precisión suiza accesible
En el interior encontramos uno de los elementos más interesantes del AIKON-IC. Maurice Lacroix equipa la colección con el calibre automático ML1000, desarrollado conjuntamente con la manufactura suiza Soprod.
El movimiento funciona a 28.800 alternancias por hora, cuenta con una reserva de marcha de alrededor de 60 horas y está regulado para ofrecer una precisión media de ±4 segundos al día.

Aunque este rendimiento se encuentra dentro de los parámetros de precisión asociados a un cronómetro COSC, el ML1000 de estos modelos no está certificado oficialmente por el COSC.
A través del fondo de zafiro puede observarse además el movimiento, decorado con elementos como Côtes de Genève, perlado, acabado radial y tornillos azulados, además de un rotor calado.
La elección del ML1000 también supone un paso adelante respecto a la utilización de movimientos basados principalmente en calibres Sellita que había caracterizado buena parte de la oferta de Maurice Lacroix.
Una colección que lleva el concepto de exclusividad a otro terreno
El AIKON-IC Frozen Carbon no intenta competir únicamente a través de la complejidad mecánica. Su principal argumento está en la combinación entre diseño, materiales y fabricación.
En un mercado en el que la exclusividad suele asociarse a números de producción extremadamente reducidos, Maurice Lacroix propone otra idea: que la propia fabricación haga que cada reloj sea diferente.
Eso es especialmente evidente en las tres ediciones limitadas, donde el carbono se combina con bronce, acero de Damasco o diferentes pigmentos verdes. Pero también está presente en las versiones turquesa, violeta y roja, que mantienen el carácter experimental de la colección sin estar limitadas a 500 unidades.
Con el AIKON-IC Frozen Carbon, Maurice Lacroix vuelve a utilizar su modelo deportivo integrado como laboratorio creativo. Y, esta vez, el resultado no depende solamente de la caja o del movimiento: está literalmente en la esfera.
Porque cuando cada esfera presenta un patrón diferente, cada reloj termina teniendo algo que ningún otro puede reproducir exactamente.
Ficha técnica – Maurice Lacroix AIKON-IC Frozen Carbon
Caja: 43 mm de diámetro x 11 mm de grosor. Bronce, acero de Damasco, titanio o titanio con tratamiento DLC negro según referencia. Bisel de cerámica. Cristal de zafiro delantero y trasero. Resistencia al agua de 100 metros.
Esfera: Frozen Carbon con fibras de carbono, pigmentos, partículas metálicas o inclusiones de resina de color. Índices y agujas aplicados con Super-LumiNova. Fecha a las 3 horas.
Movimiento: Maurice Lacroix ML1000 automático, desarrollado junto a Soprod. 28.800 alternancias/hora. Precisión media de ±4 segundos/día. Reserva de marcha de aproximadamente 60 horas.
Correa: caucho integrado con diferentes acabados y detalles de color según versión. Sistema de cambio rápido ML Easy Change y cierre de hebilla.
Ediciones limitadas: Frozen Carbon Bronze, Frozen Carbon Damas y Frozen Carbon Deep Forest, limitadas a 500 unidades cada una.
Precios: desde 3.390 €.