Nico Leonard vs Christopher Ward: ¿Es CW una máquina de copiar?

Por @mihistoriarelojera

Hace unos días, la comunidad relojera explotó con una publicación que lamentablemente terminó en una amenaza de muerte.

Nico Leonard, una de las caras visibles en redes más reconocidas en el mundo de los relojes, publicó que Christopher Ward le parecía “una vergüenza” y “una máquina de copiar con un logo encima”. Su argumento fue muy directo: cada vez que CW lanza un modelo inspirado en otra marca, los compradores están financiando la pereza creativa de una empresa que construyó su negocio copiando el trabajo ajeno. Lo curioso es que Nico no siempre pensó así de Christopher Ward, él mismo había calificado el primer Bel Canto de la marca como “genuinamente brillante” y en años anteriores recomendó abiertamente el Sealander.

A diferencia de cuando Nico ataca a Hublot donde su audiencia suele aplaudirlo, la base de fans de Christopher Ward se movilizó de forma masiva a defender a la marca. Christopher Ward tiene una de las comunidades más leales de la relojería independiente, con un foro propio de 17.000 miembros. La defensa fue en su mayoría medida y razonable, pero hubo una excepción, Nico recibió una amenaza de muerte de un individuo que ni siquiera ocultó su identidad.

El drama mediático es fácil de contar o averiguar, pero lo que me interesa es la pregunta de fondo que el escándalo abre, porque esa pregunta no tiene una respuesta sencilla.

¿Christopher Ward copia o hace homenajes?

De derecha a izquierda: Christopher Ward Sealander, Tudor Black Bay Pro, Rolex Explorer II 16570 y Rolex Explorer II 216570.

La respuesta honesta es: depende del modelo y de cómo uno define cada término. El Sealander tiene una estética directa con el Rolex Explorer y el Explorer II. El Twelve, el modelo que más polémica generó en los últimos años es sorprendentemente similar al Czapek Antarctique, aunque con un matiz, ambos relojes fueron diseñados por la misma persona, que primero trabajó en Czapek y años después en CW.

A la izquierda el Czapeq Antarctique, a la derecha el Christopher Ward Twelve.

Pero hay una diferencia importante que la publicación de Nico ignoró ligeramente, existe un espectro entre el homenaje y la copia directa y Christopher Ward históricamente ha operado en el extremo más honesto de ese espectro. Ninguno de sus relojes lleva el logo de otra marca, ninguno pretende ser lo que no es y la marca ha sido explícita en muchas ocasiones sobre sus fuentes de inspiración, lo que es precisamente lo contrario de lo que hace una marca deshonesta, aunque para ser muy claros también ellos podrían estar usando esos argumentos como un escudo y por eso no es fácil tomar una posición en este caso.

Como argumento histórico, CW podría usar como referencia a Gerald Genta, el diseñador más influyente de la historia de la relojería moderna que diseñó el Royal Oak para Audemars Piguet en 1972 y el Nautilus para Patek Philippe en 1976. Son dos iconos absolutos con una similitud estructural, creados por la misma mano para dos marcas distintas, les parece un caso similar al de CW y Czapek?

¿Y hablando de homenajes, no es el Maen Manhattan un homenaje (muy directo) al Vacheron Constantin 2215? ¿Por qué en ese caso Nico no ha presentado ninguna objeción al respecto? Y es ahí donde creo que está la queja más grande de Nico a CW.

El argumento más válido es la escala, Christopher Ward ya no es una micromarca de garaje, es una empresa con facturación significativa, con movimientos propios y con capacidad técnica real. En ese nivel, la dependencia estética en diseños ajenos es más difícil de justificar que cuando eras una marca de arranque con recursos limitados y eso es algo que la marca debería considerar internamente, independientemente del escándalo.

Pero, eso es muy diferente a llamarlos “una máquina de copiar” sin matices. El debate entre homenaje y copia no es nuevo, lleva décadas en la comunidad relojera y probablemente no se va a resolver pronto. 

Lo que el episodio de Nico Leonard sí pone sobre la mesa es algo más interesante: hasta qué punto los influencers de relojes tienen la responsabilidad de hacer ese matiz? Todo el mundo debería poder expresar su opinión según sus conocimientos, todos deberían poder tener una voz, opinar fuerte sin matizar no es periodismo ni crítica, es entretenimiento y está bien ser entretenido, pero cuando la consecuencia es que alguien recibe una amenaza de muerte, vale la pena preguntarse si el “rage bait” tiene un costo que no siempre se hace visible.