Por @mihistoriarelojera
Hay relojes que valen lo que cuestan por su manufactura y hay relojes que valen lo que cuestan por su propia concepción. Los relojes Khanjar pertenecen a esa segunda categoría y su historia es una de las más fascinantes que existe en la relojería de colección.

El Khanjar es el emblema nacional de Omán: una daga curva en forma de J colocada sobre dos espadas cruzadas que forman una X, no es solo un símbolo decorativo, es el escudo de armas que el Sultán Qaboos bin Said adoptó para su nación cuando tomó el poder en 1970 y que desde entonces aparece en la bandera del país y también en algunos relojes.
El Sultán Qaboos fue un pionero en el mundo del coleccionismo de relojes suizos, abrazando las grandes manufacturas en un momento en que la industria apenas comenzaba a convertirse en un negocio de lujo global. Pero su relación con los relojes no era solo la de un coleccionista, era la de un diplomático que entendía el peso simbólico de un regalo. El Sultán desarrolló el ritual de obsequiar relojes con el emblema Khanjar a dignatarios, funcionarios de gobierno y personas que habían prestado un servicio especial al sultanato.

El proceso de aplicar el símbolo era tan delicado como el propio reloj, el Khanjar era transferido meticulosamente a las esferas usando la técnica del décalque: una placa de metal con el diseño grabado, sobre la que se aplicaba tinta en las áreas rebajadas, y luego un sello de silicona o gelatina transfería el diseño a la esfera con precisión extraordinaria.

La variante más común es el Khanjar grande en la esfera, generalmente usada en relojes entregados a funcionarios de gobierno y figuras políticas, la variante con una corona sobre el símbolo era más rara y se reservaba para familiares y amigos cercanos del círculo íntimo del Sultán pero existe incluso una tercera versión, extremadamente rara, con corona y una guirnalda rodeando el símbolo perteneciente a la policía nacional omaní.

Las marcas que recibieron este honor no son cualquiera, el Khanjar aparece en Rolex, Audemars Piguet y Patek Philippe, generalmente en rojo, negro, oro, blanco o verde (los colores de la bandera omaní). Durante décadas, el intermediario principal fue John Asprey, el joyero londinense, lo que convierte a algunos de estos relojes en piezas de doble firma: el Khanjar en la esfera y “Asprey” grabado en la tapa trasera.

A partir de los años noventa, las marcas dejaron de imprimir el símbolo en las esferas y comenzaron a grabarlo en el caseback un cambio más discreto pero igualmente poderoso entre los coleccionistas.

El mercado refleja la importancia de estos modelos, un Rolex Daytona con esfera Khanjar verde se subastó en Christie’s en 2017 por 727.000 francos suizos y un Datejust con el Khanjar grabado en el caseback puede valer hasta cuatro veces más que el mismo modelo sin él.
Lo que hace único a estos relojes no es el símbolo en sí, es lo que ese símbolo documenta. Cada uno de estos relojes fue un gesto diplomático, un reconocimiento, una historia y eso como ya sabemos es algo que ninguna manufactura puede producir en serie.