AEROWATCH: una marca de entrada a la relojería de lujo, con mucha historia. 

Por @almenosunminuto


Ser un reloj swiss made, dota automáticamente a una pieza, de unos estándares de calidad de los que presumir. Podría parecer que, mecánicamente, tu reloj se convierte en superior al resto. Y pese a que este es un debate precioso que en otro artículo desarrollaré, hoy venía a hablaros de Aerowatch. 

La firma suiza Aerowatch, nacida en 1910 en el valle del Jura (ya sabéis, la cuna de la relojería suiza, el Olimpo del que provienen los mejores relojes); puede presumir precisamente de cumplir esos estándares que mencionábamos. 

Su nombre Aero-Watch, proviene de ese contexto ambicioso de la firma, de expandirse a mercados internacionales –fundamentalmente hacia el estadounidense–, en una época en que la aviación estaba en pleno auge. 

Pero hay una fecha determinante que cambiaría por completo la visión que tenemos de esta firma: el año 1942. Año en que la familia Crevoisier toma el control de la manufactura, consolidando Aerowatch como lo que es hoy: una marca de entrada a la relojería de lujo.  

Y en homenaje a esa fecha, nace precisamente la línea Aerowatch 1942. 

Y el más llamativo de todos los de esta línea, sin duda: el Aerowatch 1942 Calendario Completo. 

Envuelto en acero y cristal de zafiro, con un diámetro de 42 milímetros, movimiento automático Sellita, 56 horas de reserva de marcha y tapa atornillada. Tiene una gran peculiaridad: su doble doble fase lunar.

Una doble pantalla que muestra las fases de la Luna, tanto para el hemisferio norte como para el hemisferio sur. Todo ello, rematado con una esfera limpia, numerales grandes y calendario completo de día, semana y mes. 

Agradecimientos a Joan de Le Cercle d’Horlogerie, profesional de las marcas independientes en Barcelona, que fue quien nos mostró esta joya de la relojería suiza.