Por @mihistoriarelojera
En el tiempo que llevo siguiendo la industria de la relojería desde Colombia hay algo que siempre me llama la atención: la industria habla de mercados como China, Estados Unidos, Japón, Medio Oriente, India, pero casi nunca se habla del mercado y la pasión que existe por la relojería en Sudamérica y eso me parece un error, uno grande.
Los números cuentan una historia que la industria todavía no ha terminado de comprender (o simplemente no quieren). En 2024, América del Norte y del Sur fue la región más dinámica de todas las exportaciones suizas, con un crecimiento del 5.4% mientras Asia caía un 7.6% y China se desplomaba un 25.8%. En la primera mitad de 2025, la región creció un 16.8% (el número más alto de cualquier región en el mundo) y sin embargo, cuando Deloitte publica su estudio anual de la industria relojera suiza y encuesta consumidores en once mercados clave, el único país latinoamericano incluido por primera vez en 2025 fue México.

No Brasil, no Argentina, no Chile, no Colombia, México.
Eso dice mucho sobre cómo la industria sigue mirando esta parte del mundo, como un territorio emergente, prometedor, pero todavía no lo suficientemente serio como para estudiar en profundidad.
Pero obviamente hay razones reales por las que Suramérica ha sido ignorada históricamente, por ejemplo, los aranceles de importación en países como Brasil y Colombia hacen que un reloj suizo llegue al consumidor final con un precio considerablemente más alto que en Europa o Estados Unidos, además, la infraestructura de distribución es fragmentada (pocas boutiques oficiales, pocos puntos de servicio técnico autorizado, mercado gris activo) y la inestabilidad económica de varios países de la región ha complicado históricamente la planificación de largo plazo para cualquier marca.
Pero hay algo que esas razones no capturan: la pasión.

Lo que he visto en comunidades de aficionados en Colombia, en Argentina, en Brasil, en Chile, no tiene nada que envidiarle a lo que existe en Europa o en Asia. Hay coleccionistas serios, compradores informados, comunidades digitales activas que siguen lanzamientos, comparan referencias, debaten sobre movimientos. Personas que compran sus relojes en viajes al exterior precisamente porque en sus países de origen el acceso es limitado o el precio es desproporcionado y no porque el interés no exista.
Ese es exactamente el tipo de comprador que la industria dice estar buscando ahora mismo. En un momento en que el comprador aspiracional de gama media está desapareciendo y la industria necesita audiencias jóvenes con convicción real por los relojes, ¡Suramérica tiene eso en abundancia! Pero sigue siendo invisible…
México ya está en el radar. En 2024, las exportaciones suizas al país totalizaron 337 millones de francos, casi la mitad de todas las exportaciones suizas a América Central y del Sur, eso demuestra que cuando la industria decide apostar por un mercado latinoamericano, los resultados llegan.
El resto del continente está esperando que algunas marcas tomen la misma decisión.
Desde acá, lo que veo es una oportunidad enorme, un mercado con pasión genuina, compradores dispuestos y una demanda reprimida por barreras de acceso que ninguna marca de relojería ha decidido atacar en serio. El primero que lo haga con estrategia real (distribución, servicio, presencia, comunidad) va a encontrar un territorio mucho más fértil de lo que los números podrían sugerir.

Suramérica debería estar en la mira, pero no solo desde el punto de vista económico, sino desde la pasión y el potencial de crear un movimiento en esta parte del mundo.