Entrevista a David Pedrido Otero de la firma Oreto y reseña de sus icónicos Doble Escape.

Por @almenos1minuto

Buscando una firma contemporánea sobre la que escribir, estuve preguntando a diferentes profesionales y apasionados de la relojería, qué me recomendaban. Y así conocí Oreto: una marca que parecía causar furor entre su público.

Oreto es una firma gallega con raíces suizas. De un relojero nacido en Suiza, pero con raíces gallegas. 

David Pedrido Otero, profesional dedicado a la relojería durante toda su vida, funda Oreto en el año 2021. Pero dejaremos que él mismo os cuente su historia en la entrevista al fundador, más abajo, y nos centraremos en sus relojes Doble Escape (uno de los relojes que más gusta de la firma). 

FICHA TÉCNICA:

  • El movimiento de base Oreto es el movimiento industrial de una empresa asiática certificada ISO 9000. Oreto ha modificado el movimiento original para ofrecer un reloj exclusivo, que se ajuste tanto a los requisitos de diseño como a la exigencia de calidad de la marca.
  • Reserva de marcha de 48 horas.
  • Tolerancia de precisión promedio de -10/+10 segundos por día.
  • Resistencia al agua de hasta 50 metros.
  • Medidas de 43 mm de diámetro en acero y cristal abombado de zafiro. 

Se trata de relojes con dos volantes descubiertos. Al descubierto tanto en la cara frontal como en su tapa trasera. Fabricados en acero, en cajas de 43 mm de diámetro, el mecanismo de estos relojes es de cuerda manual. 

Según el propio David, cuando hizo los primeros bocetos solo tenía clara una cosa: quería que su público sintiera esa conexión de dar vida a esta máquina cada día

Y precisamente de ahí surge también el que permita su personalización al gusto de cada portador: estas máquinas pueden traer la apariencia estética que queráis (salvaguardando obviamente lo que sería el esqueleto del reloj).

Uno de mis favoritos, es este que mostramos, diseñado para un buen amigo, en colores naranja y turquesa. Pero si queréis algo más sobrio, o no tan llamativo, tenéis infinitas opciones para elegir. 

Los acabados son impresionantes, con una tapa trasera atornillada verdaderamente llamativa, cristal abovedado en zafiro y, quizás, para mí la única pega: una corona tipo cebolla demasiado voluminosa para un reloj que, aunque es de grandes proporciones, sobresale demasiado de la caja.

Independientemente de eso, si queréis una pieza única, ensamblada aquí en España, concretamente en Galicia, esta me parece una muy buena opción. 

ENTREVISTANDO AL FUNDADOR DE ORETO, DAVID PEDRIDO OTERO:

¿Cómo nace Oreto?

Oreto nace de una decisión muy personal. Después de años formándome y trabajando en la alta relojería suiza, sentí que había llegado el momento de construir un proyecto que dependiera únicamente de mí. Tenía dos opciones: crear un servicio técnico especializado o dar el paso más difícil, crear mi propia marca. Elegí el segundo camino porque siempre había soñado con fabricar relojes que reflejaran mi manera de entender este oficio. Haber nacido en Le Locle, la cuna de la relojería suiza, me enseñó que la precisión, la paciencia y el respeto por el trabajo artesanal no son un lujo, sino una forma de vida. Oreto nace precisamente de esa filosofía: unir la tradición relojera suiza con mis raíces gallegas para crear piezas únicas, hechas para durar toda una vida.

¿Cuál fue el primer Oreto que salió al mercado?

El primer reloj fue el Doble Escape y no fue una casualidad. Mi especialidad siempre ha sido el órgano de regulación, el auténtico corazón de un reloj mecánico. Quería rendir homenaje a esa parte tan fascinante de la relojería con una pieza que sorprendiera tanto por su complejidad como por su belleza. Además, elegí un movimiento de cuerda manual porque quería que cada propietario sintiera el ritual de dar vida a su reloj cada día.

¿Recuerdas el primer boceto o prototipo?

Lo recuerdo perfectamente. Fue un auténtico rompecabezas. No soy diseñador; soy

relojero. Mis dibujos estaban lejos de ser perfectos, pero tenía muy clara la emoción

que quería transmitir. Con la ayuda de un equipo con mucha experiencia conseguimos transformar aquella idea en un reloj real. Ese proceso me enseñó que un buen reloj nace mucho antes del primer prototipo: nace de una visión.

¿Qué línea de Oreto no te quitarías nunca?

El Doble Escape siempre tendrá un lugar especial en mi corazón porque fue el reloj que dio vida a Oreto. Gracias a él llegaron todos los demás. Aun así, siento un enorme cariño por cada colección, porque cada una representa una etapa distinta de la marca y un nuevo aprendizaje.

El Doble Escape causa furor entre los seguidores de la marca. ¿Cómo surgió?

Creo que el éxito del Doble Escape va mucho más allá del reloj. Lo que realmente enamora a nuestros clientes es participar en su creación. Poder elegir colores, materiales, acabados y ver cómo una idea se transforma en una pieza única crea un vínculo muy difícil de explicar. En Oreto no entregamos simplemente un reloj; acompañamos a cada cliente en el proceso de crear una historia que acabará llevando en su muñeca.

¿Qué tendencias de diseño os inspiran y cuáles preferís evitar?

Nunca he diseñado un reloj pensando en seguir una moda. Me inspiran los relojes elegantes, proporcionados y atemporales, aquellos que siguen siendo igual de bellos dentro de veinte años. Intento evitar las copias y las tendencias pasajeras. Creo que una marca solo deja huella cuando tiene una identidad propia.

¿Qué reloj marcó un momento importante de tu vida?

El reloj que más emociones me transmite no es un reloj de pulsera, sino un antiguo

reloj de pared que perteneció a mis abuelos. Mi abuelo lo compró en Suiza y el sonido de sus campanadas fue la banda sonora de mi infancia. Hoy descansa en mi taller. Hay días en los que lo hago sonar solo para sentir que ellos siguen cerca. Cada campanada me recuerda quién soy, de dónde vengo y por qué amo este oficio. Ese reloj me enseñó que la relojería no solo mide el tiempo: también conserva los recuerdos.

Si solo pudieras conservar un reloj de toda tu colección, ¿cuál sería y por qué?

Elegiría mi Oreto Teis. Es el reloj que más utilizo y el que me acompaña mientras desarrollo nuevas técnicas, pruebo acabados y doy forma a futuras colecciones. Más que un reloj, es mi cuaderno de notas convertido en acero. Ha evolucionado conmigo y con la marca, y por eso representa mejor que ningún otro el presente y el futuro de Oreto.