Swatch lo vuelve a hacer
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Una vez más, Swatch ha puesto la relojería en el punto de mira internacional con el lanzamiento que tuvo lugar ayer de su colaboración con Audemars Piguet.
Tiendas de todo el mundo con gente que acampó desde el sábado pasado, colas multitudinarias, peleas, intervenciones policiales y militares, detenidos y tiendas que no pudieron ni abrir por el riesgo generado por todo ello.

Estamos sin duda alguna ante el lanzamiento más mediático en la historia de la relojería y es que en 2022, cuando Swatch y Omega lanzaron su Speedmaster Moonswatch, todos nos quedamos en shock al ver hasta qué punto los relojes trascendieron su ‘’pequeño’’ nicho para convertirse en objeto de deseo de personas que jamás habían tenido interés alguno en relojes. Yo mismo estuve en la tienda Swatch en Carnaby Street en Londres el día en que se lanzaron los primeros Moonswatch. Inocente, llegué allí a las 8 de la mañana para encontrarme con una cola que daba varias vueltas a la manzana con gente en tiendas de campaña alrededor de la propia tienda. Al poco la apertura, empezaron las peleas en la parte más cercana a la tienda de la cola y se vieron obligados a cerrar. Esto no fue un evento aislado, se dio en todas las tiendas Swatch del mundo.

A día de hoy, todos sabemos que posiblemente el 90% de los que estaban en aquella cola eran revendedores. Jóvenes desempleados y con mucho tiempo libre que vieron en aquella colaboración una manera fácil de multiplicar el dinero que costaba en aquel entonces el reloj: unos 300 euros. Lo peor de todo es que no se equivocaban. Como si de genios empresariales se tratase, nada más salir de la tienda con sus relojes, ya estaban al teléfono vendiéndolos por hasta 10 veces su precio o en algunos casos, vendiéndolos allí mismo a personas de la cola que no tuvieron la fortuna de poder hacerse con uno.
Parecía imposible superar aquello. Aquel día los relojes alcanzaron su zenit cultural y social. La cultura del ‘’hype’’ y de la reventa se mezcló con la de la relojería de forma explosiva para crear un lanzamiento y un reloj ya legendarios.
Pues Swatch lo ha vuelto a hacer. Audemars Piguet es posiblemente la marca de relojes más deseada del mundo. Una marca totalmente inaccesible para el 99% de la población. Además, una marca independiente y totalmente ajena al grupo Swatch con lo que esta colaboración parece fruto de uno de esos sueños extraños de los que tienes cuando tienes fiebre y ves cosas sin sentido. ¿¡Audemars Piguet y Swatch!? Yo todavía no me he acostumbrado.

El caso es que ayer, hubo más colas en más lugares que con el Moonswatch. No solo eso, sino que en algunos casos tuvo que intervenir la policía militar con spray de pimienta o incluso con… ¿gas lacrimógeno? Sí, así es. Cabe recordar que no estamos ante un reloj tradicional de muñeca sino que estamos ante un extraño reloj de bolsillo o de mesa que viene atado a una cuerda. Es decir, en circunstancias normales es un producto muy, muy, muy nicho. Lo que hace que todo lo que sucedió ayer sea todavía más increíble.
Salió y continuará saliendo en las noticias y una vez más Swatch consigue lo que quiere. Un evento sociocultural histórico ligado a los relojes Suizos.