Más relojes dentro de la nave: Artemis II
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Hace apenas unos días hablábamos de los relojes oficiales de la misión Artemis II. Durante el lanzamiento, todo parecía claro: relojes herramienta diseñados específicamente para el espacio, encabezados por el Omega Speedmaster X-33 y acompañados por el Breitling Navitimer Cosmonaute del comandante Reid Wiseman.
Lo que no creo que ninguno pensaramos, es que, con el reducido equipaje que cada astronauta lleva consigo, decidiesen llevarse más relojes. No lo pensábamos pero así ha sido.
A través de los últimos vídeos compartidos desde la nave —donde los astronautas muestran cómo comen, entrenan o viven en microgravedad— hemos podido ver algún reloj más. Todos ellos icónicos y todos ellos con alguna conexión con la exploración espacial.
El regreso del Moonwatch
Uno de los hallazgos más interesantes es ver a Victor Glover llevando el icónico Omega Speedmaster Professional Moonwatch.

Se trata del mismo modelo —en esencia— que acompañó a los astronautas durante las misiones Apolo. Un reloj mecánico, manual, que ha sobrevivido a décadas de evolución tecnológica sin perder su relevancia.
Verlo de nuevo en una misión lunar, aunque sea como pieza personal, tiene algo de simbólico. Es un puente directo entre el pasado y el presente de la exploración espacial.
Breitling gana protagonismo en la misión
Otro detalle llamativo es la presencia repetida del Breitling Navitimer Cosmonaute entre la tripulación.
Además del modelo del comandante, hemos podido ver a Christina Koch con una versión en azul, mientras que Jeremy Hansen opta por una variante en negro.

Esto refuerza la conexión histórica del Cosmonaute con el espacio. No olvidemos que este modelo fue diseñado específicamente para Scott Carpenter en los años 60, incorporando un dial de 24 horas pensado para entornos donde el ciclo día/noche pierde sentido.

¿Por qué llevar varios relojes al espacio?
La pregunta es inevitable: ¿por qué llevar más de un reloj en una misión tan limitada en espacio?
La respuesta probablemente combina varios factores.
Por un lado, funcionalidad. Aunque el X-33 es la herramienta oficial, otros relojes pueden servir como respaldo o para usos específicos.
Por otro, preferencia personal. Los astronautas no dejan de ser entusiastas, y estos relojes forman parte de su identidad.
Y, finalmente, simbolismo. Llevar un Moonwatch o un Cosmonaute no es solo una elección práctica, es también una forma de conectar con la historia de la exploración espacial. Con las grandes historias, misiones y astronautas que vinieron antes.
Lo que Artemis II nos está mostrando es algo que va más allá de la función.
En la misión más avanzada de la NASA en décadas, donde la tecnología alcanza niveles impensables hace solo unos años, los relojes mecánicos y analógicos siguen teniendo un lugar.
