Los relojes del Australian Open
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El Australian Open no es solo el primer gran escenario del tenis mundial cada temporada. También se ha convertido, casi sin proponérselo, en una pasarela privilegiada para la alta relojería contemporánea. Entre ruedas de prensa, celebraciones y apariciones públicas, los mejores tenistas del mundo han dejado claro que el lenguaje del éxito no se mide únicamente en trofeos, sino también en lo que llevan en la muñeca.
En esta edición, la diversidad de relojes vistos en Melbourne refleja a la perfección el momento actual del sector: desde iconos clásicos de Rolex hasta propuestas radicales de De Bethune, Jacob & Co. o Hublot.
Rolex y el peso del icono
Entre los grandes nombres del torneo, Jannik Sinner ha sido uno de los más comentados dentro y fuera de la pista. El italiano luce un Rolex Cosmograph Daytona referencia 126515LN, fabricado en oro rosa, una de las versiones más deseadas del cronógrafo más famoso del mundo. Su precio de catálogo se sitúa en 41.800 dólares, consolidando al Daytona como un símbolo de estatus que trasciende generaciones.

En el lado masculino también destaca Carlos Alcaraz, que apuesta por otro Daytona, en este caso la referencia 126518LN en oro amarillo, con un precio de 39.800 dólares. Dos interpretaciones del mismo icono, dos estilos distintos, pero una misma declaración: Rolex sigue siendo el lenguaje común del éxito deportivo.

Independientes que rompen el molde
Si hay una marca que ha brillado especialmente en el Australian Open, esa ha sido De Bethune. El suizo independiente ha aparecido en las muñecas de varios jugadores, confirmando su creciente presencia entre los atletas de élite.
Lorenzo Musetti ha sido visto con un De Bethune DB28XS en oro amarillo, valorado en 115.000 dólares, una pieza que combina arquitectura futurista con una ejecución técnica impecable.

Por su parte, Tommy Paul y Jessica Pegula han optado por versiones del DB28XS con precios en torno a los 100.000 dólares, reforzando la idea de que De Bethune ya no es una elección marginal, sino una declaración consciente de gusto relojero.

Alta relojería extrema y piezas conceptuales
El torneo también ha dejado espacio para propuestas más radicales. Novak Djokovic ha presentado su nuevo reloj homenaje firmado por Hublot, el Big Bang Tourbillon Novak Djokovic, una pieza tan conceptual como simbólica. Fabricado utilizando materiales reciclados procedentes de sus camisetas y raquetas, este tourbillon representa una fusión única entre sostenibilidad, ingeniería y narrativa personal. Su precio asciende a 121.000 dólares, situándolo entre las piezas más exclusivas vistas en Melbourne.

En una línea completamente distinta, Alexander Zverev apuesta por la modernidad estructural de Jacob & Co., luciendo un Epic X de titanio, con un precio de 20.000 dólares, una de las opciones más “contenidas” del torneo en términos económicos, pero con una fuerte identidad visual.

Relojería femenina en clave contemporánea
El Australian Open también ha demostrado que la relojería femenina está lejos de ser secundaria. Aryna Sabalenka ha sido una de las grandes protagonistas con un impresionante Audemars Piguet Royal Oak de cerámica negra, con esfera y calibre esqueletado, valorado en 89.000 dólares. Una elección potente, técnica y perfectamente alineada con su carácter competitivo.

Por su parte, Yelena Rybakina ha elevado aún más el listón con un Vanguart Orb en oro rosa, una pieza de alta relojería independiente con un precio de 165.000 dólares, que destaca por su diseño escultórico y su compleja arquitectura mecánica.

Más que tenis, una declaración de identidad
Los relojes vistos en el Australian Open confirman una tendencia clara: los grandes deportistas ya no se limitan a llevar relojes icónicos por patrocinio o tradición, sino que cada vez más utilizan la relojería como una extensión de su personalidad. Desde el clasicismo del Daytona hasta la audacia de De Bethune o el enfoque conceptual de Hublot, Melbourne se ha convertido, una vez más, en un escaparate donde el tiempo y el talento se encuentran.
En la pista se lucha por puntos, títulos y rankings. Fuera de ella, cada muñeca cuenta su propia historia.
