La primera vez que vi un Rolex
Share
Por Johan Díaz - @mihistoriarelojera
Antes que nada quisiera presentarme para poder ponerlos un poco en el contexto del título:
Mi nombre es Johan, de @mihistoriarelojera y he llegado a desarrollar una fascinación increíble por los relojes, en mi día a día un 80% de mis pensamientos o acciones van dirigidos hacia los relojes.
Soy muy afortunado de vivir en una era en la que la información está al alcance de un clic y acompañando este hecho con mucha lectura y discernimiento, he podido empezar a valorar todo lo que engloba el concepto de un buen reloj.
Digo esto porque en épocas anteriores, si alguien no tenía el dinero para poder adquirir un buen reloj, también era muy difícil encontrar información sobre él.
Y sumado a que las grandes casas relojeras tienen sedes solamente en ciudades grandes o principales, para mí hubiera sido imposible hasta este momento el poder despertar esta pasión que ahora mueve mi mundo.
Dicho esto, hay una marca que goza del reconocimiento de la comunidad relojera, pero incluso y más difícil aún, el reconocimiento de la gran mayoría de gente que NO conoce de relojes; hablo por supuesto de Rolex.

Cuando empecé a adentrarme en este mundo, comencé a admirar todo lo que es Rolex, no solo como hacedora de muy buenos relojes (nadie puede negar eso), sino como empresa; es increíble cómo han llevado el marketing a otro nivel incluso haciéndonos olvidar un poco sus ya conocidas políticas de trato al cliente.
Y hablando del trato al cliente… recientemente pude visitar una ciudad en la que sabía que podría (por lo menos) ver un Rolex. Es tanta mi admiración y pasión hacia la relojería en general, que solamente con el hecho de ver de frente un reloj de esta clase, casi que podría cumplir un sueño jajaja y mi experiencia fue totalmente contradictoria…

La atención que me brindaron fue totalmente devastadora, por resumirla en una palabra “menosprecio”. Supongo que es normal por parte de una joyería de lujo tener ciertos “estándares” para medir a quién se atiende de una buena forma y a quién no. No puedo negar que inmediatamente eso me hizo sentir muchas cosas (todas ellas desagradables) al punto de querer olvidar por completo ese pequeño sueño, pero justo cuando estaba saliendo del lugar…
Ahí estaban… en un mostrador: tres Oyster Perpetual, dos Yacht Master y dos GMT II, como una revelación, de que la pasión por la relojería, su historia y artesanía, para mi están por encima de todo, todas las sensaciones anteriores se fueron y solo quedó la admiración.
Para mi fue imposible no empezar a recordar todo lo que había visto o leído acerca de estos modelos, ¡comenzar a apreciar TANTOS detalles! Pude cumplir ese pequeño sueño.
Aunque parezca un tonto enamorado que pasa por alto ciertas cosas, mi experiencia de ver un Rolex por primera vez se resume en que mi pasión por la relojería siempre irá más allá de la “cultura del estatus” (yo amo los relojes por la obra de arte que son y punto) e inevitablemente, en algunos casos tendré que “separar la obra del artista”.