La historia oculta de los relojes eróticos: arte, miniatura y una tradición que nunca desapareció
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En la relojería existen complicaciones, materiales y diseños que seguimos viendo desde hace siglos. Pero también hay capítulos menos conocidos… y, sin duda, uno de los más sorprendentes es el de los relojes eróticos. Estas piezas, que hoy muchos descubren por primera vez gracias a internet, tienen un origen histórico profundo, ligado a la artesanía más fina y a la cultura privada de las élites europeas.
Lejos de ser una moda moderna o un simple guiño provocador, los relojes eróticos representan una tradición que ha acompañado a la relojería desde prácticamente sus inicios.

Ulysse Nardin Classic Voyeur
Un origen que se remonta al siglo XVII
Los primeros relojes eróticos aparecieron entre los siglos XVII y XVIII, en pleno auge de la relojería europea. Esta fue la época de los autómatas, pequeñas figuras y mecanismos animados que fascinaban a reyes, aristócratas y coleccionistas de todo el continente.
Relojeros suizos, franceses e ingleses empezaron a incorporar escenas íntimas —siempre en miniatura— a relojes de bolsillo y tabatières. Muchas de estas composiciones permanecían ocultas bajo tapas o compartimentos secretos, accesibles únicamente al propietario. No eran objetos públicos: eran pequeños tesoros personales.
En aquel contexto, estas piezas no se veían como escandalosas, sino como símbolos de estatus, ingenio y artesanía extrema.

Ulysse Nardin Hourstriker Erotica
La época dorada: siglo XIX y primeros autómatas complejos
Durante el siglo XIX, con la mejora de los mecanismos de repetición y la miniaturización de las piezas móviles, los relojes eróticos alcanzaron su punto máximo de complejidad.
Los artesanos empezaron a fabricar escenas completamente animadas: figuras que se movían al ritmo de la sonería, mecanismos que se activaban pulsando un gatillo, e incluso cajas de música que acompañaban la escena. Todo ello, oculto bajo una tapa grabada.
Estas piezas estaban pensadas para un círculo muy reducido de clientes. De hecho, muchos se exportaban discretamente a mercados privados en Oriente Medio, Rusia o casas reales europeas.


Distintos ejemplos de Chopard Tortue Erotique
El siglo XX: censura, declive… y resurgimiento
Con la llegada del siglo XX, la moral victoriana, la guerra, las nuevas regulaciones y la industrialización hicieron que este tipo de relojes prácticamente desapareciera. Las grandes casas dejaron de producirlos y la tradición quedó limitada a pequeños talleres independientes.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, algunas manufacturas suizas descubrieron que esta forma de arte seguía despertando fascinación. Entre ellas destacó Ulysse Nardin, que decidió rescatar la tradición mediante piezas modernas que combinaban:
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grabado a mano
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esmalte champlevé
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autómatas
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mecanismos de repetición
Su colección Erotica y modelos como el Classic Voyeur devolvieron este género a la conversación relojera contemporánea con un enfoque artístico, más cercano al humor y a la pintura clásica que al contenido explícito.

Ulysse Nardin Manara
Los relojes eróticos hoy: artesanía y tradición
En la actualidad, los relojes eróticos no representan una provocación gratuita, sino un ejemplo extremo del nivel de detalle que puede alcanzar la relojería:
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cada figura está grabada y pintada a mano
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los autómatas requieren cientos de horas de trabajo
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las escenas son una mezcla de técnicas históricas y estéticas clásicas
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muchas piezas siguen ocultas tras tapas, como antaño
Son relojes producidos en cantidades muy pequeñas, dirigidos a coleccionistas que valoran tanto su historia como la maestría artesanal detrás de cada componente.
Más que relojes, son microesculturas animadas.

Andersen Geneve Eros

Jacob & Co. Caligula

Un enfoque diferente con el Richard Mille RM-69
Una tradición que revela una verdad sobre la relojería
Los relojes eróticos nos recuerdan algo que a veces olvidamos:
la relojería siempre ha tenido un lado lúdico, íntimo y sorprendente.
No todo son cronógrafos, calibres técnicos y materiales de vanguardia. También hay espacio para la imaginación, la irreverencia y el arte en su forma más miniaturizada.
Desde los talleres secretos del siglo XVII hasta las manufacturas contemporáneas, estas piezas han sobrevivido a cambios culturales, censuras, guerras y transformaciones de la industria. Y hoy, más que nunca, vuelven a despertar curiosidad.
¿Conocías esta faceta oculta de la relojería?