El Patek Philippe de bolsillo que nació en un condado de leprosos y hoy pertenece a Eric Singer (KISS)

El Patek Philippe de bolsillo que nació en un condado de leprosos y hoy pertenece a Eric Singer (KISS)

La historia de la relojería está llena de grandes complicaciones, patentes revolucionarias y récords de subasta. Pero algunas de las piezas más importantes no lo son por su calibre o por su rareza técnica, sino por las vidas que han tocado.

Este es el caso de un reloj de bolsillo Patek Philippe de oro, entregado en 1922 como gesto de gratitud por un condado de leprosos a un cantante tenor que se atrevió a hacer algo poco común para su época: ir a cantar donde nadie quería ir. Un siglo después, ese mismo reloj descansa en la colección personal de Eric Singer, baterista de KISS y uno de los grandes coleccionistas de relojes del mundo de la música.

Un regalo imposible en una época marcada por el miedo

A comienzos del siglo XX, la lepra era una de las enfermedades más temidas del mundo occidental. Los enfermos eran aislados en condados o colonias de leprosos, alejados de la sociedad, del contacto humano y, en muchos casos, de cualquier forma de entretenimiento o consuelo.

En ese contexto, la visita del tenor Tandy McKenzie a un condado de leprosos en 1922 fue un acto profundamente extraordinario. No solo por el riesgo percibido en la época, sino por lo que representaba emocionalmente para quienes vivían allí: ser vistos, escuchados y tratados como personas.

Tras la actuación, el condado decidió agradecer el gesto de la forma más solemne y duradera posible: regalándole un Patek Philippe de bolsillo en oro, un objeto que simbolizaba respeto, valor y permanencia.

Un Patek Philippe como símbolo de gratitud

En 1922, un reloj de bolsillo de Patek Philippe no era simplemente un instrumento para medir el tiempo. Era un objeto de prestigio absoluto, una pieza pensada para durar generaciones y un símbolo de estatus y respeto institucional.

Que un condado de leprosos eligiera un Patek Philippe como obsequio no fue casual. Era una forma de decir: “Este acto no se olvidará”. El reloj quedó documentado y fotografiado en la biografía de Tandy McKenzie, dejando constancia histórica de su origen y de su significado.

De la ópera al rock: el reloj hoy

Décadas más tarde, el reloj reaparece en un contexto completamente distinto, pero igual de fascinante. El baterista de KISS, Eric Singer, conocido tanto por su carrera musical como por su profunda pasión por la relojería, mostró esta pieza en un episodio de Talking Watches de Hodinkee.

Singer no es un coleccionista cualquiera, fue miembro del jurado del Grand Prix d’Horlogerie de Genève (GPHG) en 2015, ha colaborado con marcas relojeras como Zodiac y posee una colección centrada en piezas con historia real, no solo valor económico.

Este Patek Philippe de bolsillo es, según sus propias palabras, uno de los relojes más preciados de su colección. No por su precio, sino por la carga humana que encierra.

Cuando un reloj conserva memoria

Lo que hace especial a este Patek Philippe no es únicamente su fabricación en oro o su firma ginebrina. Es el hecho de haber pasado:

  • Por las manos de un cantante que desafió el miedo

  • Por una comunidad olvidada que quiso agradecer

  • Por un músico moderno que entiende el valor del legado

Patek Philippe suele decir: “Nunca posees un Patek Philippe, solo lo cuidas para la siguiente generación”. Pocas piezas encarnan esa frase de forma tan literal como esta.

Relojes que cuentan historias (de verdad)

En Cultura de Relojes hablamos a menudo de relojes icónicos, ediciones limitadas y grandes complicaciones. Pero historias como esta nos recuerdan que el verdadero valor de un reloj está en las historias que acumula.

Este Patek Philippe no solo mide el tiempo. Conserva memoria, compasión y humanidad. Y gracias a coleccionistas como Eric Singer, estas historias no se pierden.

Un reloj regalado en 1922 por un condado de leprosos a un tenor valiente. Un siglo después, en la muñeca —o vitrina— de un icono del rock. Entre medias, una historia que conecta música, relojería y humanidad.

Hay relojes caros. Hay relojes raros.
Y luego están los relojes que importan.

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