Cómo IWC burló las reglas de la Fórmula 1 y puso su Big Pilot en plena carrera
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Durante décadas, la Fórmula 1 ha sido uno de los mayores escaparates publicitarios para las marcas relojeras de lujo. Logos en los monoplazas, naming rights de equipos, cronometrajes oficiales y, por supuesto, relojes en las muñecas de los pilotos durante ruedas de prensa, eventos y podios.
Sin embargo, hay una norma inamovible dentro del reglamento: los pilotos no pueden competir llevando relojes puestos al volante. Ni en carrera, ni en clasificación, ni en entrenamientos. Una regla estricta que ha limitado históricamente la visibilidad de los relojes en acción real.
Hasta ahora.
La prohibición: por qué los pilotos no pueden llevar relojes en carrera
La FIA prohíbe el uso de relojes durante la conducción por razones de seguridad. Un reloj puede:
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Interferir con el ajuste del guante
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Provocar incomodidad en impactos
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Representar un riesgo en caso de accidente
Ni siquiera Richard Mille, una marca que ha logrado que atletas como Rafa Nadal compitan al más alto nivel con relojes mecánicos ultraligeros, ha conseguido que la Fórmula 1 flexibilice esta norma.

El resultado: los relojes quedan relegados a momentos fuera de pista, donde el impacto mediático es mucho menor.
IWC y Mercedes-AMG F1: cuando el marketing encuentra una grieta
Aquí es donde IWC Schaffhausen demuestra por qué es una de las marcas más inteligentes del panorama relojero.
Como socio histórico de Mercedes-AMG Petronas Formula One Team, IWC entendió algo clave:
si no puedes poner el reloj en la muñeca… haz que parezca que está ahí.
La solución fue tan simple como brillante.

El Big Pilot en el guante: una idea tan obvia que nadie había hecho antes
En el guante izquierdo de los pilotos de Mercedes —esta temporada George Russell y Kimi Antonelli— aparece impresa la imagen de un IWC Big Pilot.

¿El resultado?
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Cada vez que se activa la onboard camera
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Cada vez que vemos una toma del cockpit
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Cada vez que el piloto ajusta el volante o activa un botón
👉 El Big Pilot está ahí, perfectamente visible, como si el piloto llevara el reloj puesto.
No es un reloj real.
No infringe ninguna norma.
Pero el impacto visual es idéntico.

Por qué esta estrategia es brillante desde el punto de vista del marketing
Esta acción funciona por varias razones clave:
1. Respeta el reglamento
No hay reloj físico, por lo que no se incumple ninguna norma de seguridad.
2. Máxima visibilidad en carrera
La cámara onboard es uno de los planos más repetidos durante una retransmisión de F1.
3. Asociación directa con acción y rendimiento
El Big Pilot deja de ser un reloj “de paddock” para asociarse visualmente con la conducción al límite.
4. Coherencia con el ADN de IWC
El Big Pilot nace como reloj de aviación. Instrumental, legible, funcional. Verlo “al mando” refuerza ese mensaje.
Fórmula 1 y relojería: una guerra por la atención
En un campeonato donde Rolex, TAG Heuer, Richard Mille e IWC compiten por segundos de atención, esta jugada convierte a IWC en la única marca que logra presencia relojera durante la acción real en pista.
No es casualidad. Es una comprensión profunda del medio, del reglamento y de cómo se consume hoy la Fórmula 1: cámaras onboard, primeros planos, redes sociales y repeticiones constantes.

Más que publicidad: una lección de creatividad
IWC no ha cambiado las reglas.
No ha forzado al regulador.
No ha puesto en riesgo a nadie.
Simplemente ha demostrado que, en marketing relojero, la creatividad bien aplicada vale más que cualquier presupuesto.
En un deporte donde todos juegan el mismo juego, IWC ha encontrado una forma distinta de ganar visibilidad.
Y todo, gracias a un guante.
