Por @mihistoriarelojera
Aprovechando la colaboración entre Swatch y Audemars Piguet, quisiera hablar de un reloj que no tuvo tantos reflectores.
En octubre del año pasado, John Mayer apareció en un concierto con un reloj que nadie reconoció y obviamente esto no fue un accidente.
AP le dio la oportunidad de “spoilear” el reloj de una forma sin precedentes: cubrió el Royal Oak con un camuflaje conocido como “vinilo para coche prototipo” hecho a partir de los propios gráficos internos del reloj (sus engranajes, puentes y el sistema de cronógrafo de cremallera y piñón) para disfrazar exactamente lo que ocultaba. La comunidad relojera enloqueció tratando de identificarlo, pero lógicamente nadie acertó.
Lo que Mayer llevaba en la muñeca era el RD#5 y desde mi punto de vista, merece mucha más atención de la que ha recibido.
Para entender por qué este reloj es tan importante, hay que entender qué es la serie RD de Audemars Piguet. Lanzada en 2015, la serie fue diseñada como un laboratorio de producción limitada para explorar ingeniería relojera verdaderamente innovadora, cada número de la serie atacó una complicación diferente: el RD#1 reinventó el repetidor de minutos para lograr el sonido más puro posible. El RD#2 aplanó el calendario perpetuo a una sola capa, logrando el movimiento automático de calendario perpetuo más delgado del mundo con apenas 2.89mm. El RD#4 fue el reloj más complejo que AP ha construido jamás y con el RD#5, AP cerró la serie atacando la complicación cuya mecánica fundamental no había cambiado en dos siglos: el cronógrafo.
La pregunta que se hicieron fue simple: ¿por qué oprimir un pulsador de cronógrafo tiene que requerir tanta fuerza?
Los pulsadores convencionales tienen un recorrido de 1mm o más y requieren una fuerza de alrededor de 1.5kg, el objetivo de AP fue reducir esos valores inspirándose en los botones de los smartphones, que típicamente tienen un recorrido de 0.3mm y requieren 300 gramos de fuerza. Para lograrlo tuvieron que rediseñar el mecanismo de reset desde cero, como lo describió el propio director de diseño de movimientos de AP: “piensen en el cronógrafo tradicional como un carro conduciendo con el freno de mano puesto. Con el Calibre 8100, el freno desaparece y el carro está atado a una banda elástica.”
El resultado es un pulsador que se siente como subir el volumen de tu celular.
Y eso, visualmente, cambia algo que parecía imposible de tocar, ya que a primera vista lo que sorprende es la ausencia de los grandes pulsadores del Royal Oak cronógrafo tradicional, la caja octogonal permanece casi intacta, conservando la pureza del diseño original.
Todo esto está contenido en una caja de 39mm en titanio con apenas 8.1mm de grosor, que combina por primera vez en la historia del Royal Oak Jumbo un cronógrafo flyback con un turbillón volante, en una edición limitada de 150 piezas.
Ahora, con la colaboración entre Swatch y AP, es un buen momento para recordar qué nivel de ingeniería hay detrás de la marca. El Royal Pop será una puerta de entrada, y cosas como el RD#5 son lo que hay del otro lado.